Oculto tras el nombre clave de un agente especial, este ser guarda secretos inimaginables.

Access en misión

Recuperar a los niños

access

Mi misión era clara. Un paso a la vez. Tardó un poco la infiltración. Debí aprender sus conductas y modos, volverme uno de ellos. Mis programas mentales ayudaron. La información disponible fue insuficiente. Debí recabar más. Mi maestro no podía obtener más datos sin ser descubierto.

Así comprendí el contexto. El miedo a lo diferente mueve a estos seres. Por eso debí mimetizarme, desaparecer, pues llamar la atención arruinaría la misión. Robé la identidad de un sujeto encubierto. Su nombre no tiene importancia. Su alias era suficiente: Access. Este individuo sentía un gran odio hacia los humanos comunes. Dominación. La organización a la que estaba suscrito es una fachada para la generación de una raza superior de humanos. El mismo Access mutaba a menudo. Su rostro era modificado por las manos de otros hombres.

Robé su identidad. Y estuve tan cerca de ellos. Solo que una mujer se interpuso, los tomó y los escondió. Busqué durante años, hasta que una pretenciosa niña intentó jugar con nuestro sistema, y nos condujo a dos de ellos. Los teníamos encerrados, pero ella apareció de nuevo, y al igual que a los demás, los ocultó.

Entonces se acercó otra entidad hostil. Su presencia inquietó a mi maestro. No es momento de sostener batalla con los Jiwe. Así, mientras miraba a esas bestias destrozar la Tierra, dejé ese mundo miserable y patético.